miércoles, 3 de febrero de 2010

Me duele el sentido


07 de Abril del 2008:
Hoy tuve dos sorpresas curiosas.
Qué bueno que puedo ver que hay más gente preocupada por estos asuntos de tránsito y de comunicación. Debe parecer huachafísimo, pero es cierto. La gente no sabe conducirse ni comunicarse; el desinterés por el espacio ajeno, la poca consideración a los derechos más elementales y la difícil comunicación por usos raros del lenguaje, es algo que en realidad complica y dificulta la convivencia, desde la casa hasta los lugares de uso público y/o común… La primera sorpresa, fue de una ingeniera (de apellido Gamarra) que hacía comentarios acerca de la circulación de las personas cuando entran o salen de lugares: micro, ascensor, tiendas, en fin, puertas de cualquier lugar. Le decía a otra chica: “Cuando vas a entrar a un ascensor, esperas a que todos salgan ¿no? Uno debe esperar a que el resto salga y el que está afuera debe dejar paso. Pero en la práctica, por lo contrario, los que van a entrar: obstaculizan el cambio. Igual, cuando uno camina debe tomar la derecha…” De veras que fue sorprendente. No lo podía creer. ¡Alguien más preocupado por el tránsito! Y se lo dije.
La segunda sorpresa, fue del chico que hace limpieza en mi piso que me escuchó decir: “Me duele el oído” y me preguntó, muy curioso él: “¿el oído o la oreja?”
Tampoco lo podía creer. Tanto a personas públicas como comunes, les he escuchado hacer comentarios incoherentes acerca del dolor de algún “sentido”, como: “me pica la vista.” Las personas creen que el modo de demostrar educación y corrección, es al usar palabras “técnicas”, pero estas no siempre le dan el significado preciso a lo que quieren decir.
Me duele el oído es correcto, porque duele adentro y es adentro donde está la máquina. Pero lo que además he escuchado, es que “fulano se perforó un oído para ponerse un arete.” Y referirse a “las vistas” es terrorífico. Gracias a Dios, nadie dice (creo) que le dieron “un puñetazo en el olfato” o que “se torció el tacto”, porque de ser así, seguramente, esas ideas vendrían de alguien que tiene licencia de poeta o que carece de sentido común (que es el sentido que me duele a veces y eso que no es que esté muy usado, ¿ah?).


Pd.: Esto lo anoté cuando fui recepcionista en una compañía de construcción.

3 comentarios:

actvservidor dijo...

Puedo inferir entonces que licencia de poeta es igual (o ya, similar) a carecer de sentido comun ¿? jiji
La última cachetada que recibí al respecto se la dió a Bayly, nada menos que Hildebrandt. (click aqui)

saluos!

Anahí Vásquez-de-Velasco Z. dijo...

jajaja, no se entiende lo que dije... bueno, ¡¡¡he usado dos condiciones y no era el objeto hacer símiles!!! Si yo soy poeta y persona común también...

La explicación:
1. Probablemente algunos poetas no recurran al conocido sentido común para hacer poesía sino al sentido del alma, lo cual dota de otros significados a lo que se desea expresar cotidianamente: inefables en lenguaje común.

2. En otras ocasiones se usa "sentido común" por no decir razonamiento lógico inteligente... uf...

3. A una persona le pueden pasar, digamos, 2 cosas: 3.1. ser poeta (expresar con figuras creadas, irreales, inexistentes o no habituales)ó, 3.2. no tener sentido común (no saber expresarse mediante figuras reales, tomar decisiones o resolver problemas).

4. Una cosa u otra, que por lo tanto, no son iguales sino opuestas, en este caso.

5. Entonces, sí y solo sí, a cualquiera en estas condiciones se le permitiría ser fuente de ciertas aseveraciones.
¿Sigue obscuro?

Si sigo negra, avísame :)

Ana Marín dijo...

Muy buena explicación y yo no te vi negra en ningún momento, quienes escribimos, usamos como dijiste figuras creadas y/o recreadas inexistentes e irreales, podemos dar vida a una copa de vino como a una almohada de plumas y puedes morir y volver a nacer, si quieres.