miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mis poetas favoritos. Siete poetas en Copa de Letras. Carlos Luján


Hoy en esta segunda parte, el favorito es Carlos Luján, quien además es bloguer de El Comedio del Breñal y Las doce deshoras. Carlos, además, es reseñista de libros para Le Monde Diplomatique. Les recomiendo muchísimo una lectura a sus publicaciones en línea.

Por lo pronto, aquí se los dejo con uno de los textos que publicó en el libro colectivo en el que también tuve el gusto de estar para conocerlo, "Lima: visiones desde el dibujo y la poesía". 

Provecho.


El ciudadano

Un jamelgo republicano podría galopar entre los paraderos insólitos y las caravanas de orugas chatarreras, trotando con parsimonia soberbia por las trochas de asfalto y de progreso mal encaminado. Y yo, penitente visitante de los gusanos monstruosos captores de nuestra cotidiana obligación, escapo hacia mi liberación en el silente torrente caudal del río cicatriz de la ciudad desierto. Pero a los pocos pasos diviso cual centinela el reflejo del resistente pasado, de izquierda a derecha se trasladan pesados armatostes de moderna involución, y del lado contrario recorren en mi río las aguas susurrantes con tímida abundancia escondida de tanto barullo. Hay algo misterioso en el viaje de sus aguas terrosas, cuya celeridad centellea en las retinas de quienes me acompañan sobre el malecón de argamasa, las ojean de rato en rato: el transeúnte subempleado y con zapatos ajados mientras cuenta en su faltriquera el sencillo de reserva; también una madre, acojonada de tanto niño parido; el náufrago tramitador agobiado de vanos procesos y el viejo oficial, al que la camaradería se le evapora a causa del sopor capitalino. Advierto sus culpas lanzadas a esta intranquila fuente de los deseos que arrastra el dolor de ciudad hacia 200 millas de verdosa mar expiadora.

Y del otro extremo, en las plazas resecas de urea sobre concreto, se alborotan las manifestaciones   sin descanso neurótico cuando la brea humeante tiembla al golpe de suelas desgastadas por caminar hacia el reclamo de no sé qué. Rebeliones sin oficio a la espera de la planilla de pago sin deducción de impuesto o con la consideración monetaria muda de mísero aprovechamiento. Es su existir que los devora, aspirando por algo que haga chispear las articulaciones de calcáreos esqueletos a puertas del retiro. Las callejuelas atoradas del mediodía con expectantes ojos de vehículos les hacen la corte a esta procesión estrujada, arremolinada en la euforia de la exigencia de un no sé qué. Y todas las horas hacen del hastío una intriga, sobre si al llegar al final del día, su desgano inalterable acrecentará la duda por no saber si la rabia habrá de reservarla para la jubilación, cuando los años de fatiga los haga aguardar de madrugada, su turno en la fila de atención en posta del Ministerio de Salud.

Así me alejo, entre la muchedumbre callejera vestida con trajes de lino y de cólera. Y los primeros pasajeros de este viaje ya están en la esquina, donde su espera amotine mi descanso viviente en el otoño de esta emotiva e irreflexiva infección. Ellos son los paseantes enojados descompuestos, cardumen vago en riachuelos de vida cotidiana que toman el primer bus, que se alejan en cadena cual célula cancerígena hacia nóveles tierras desnudas de bilis, rodando por el espectral asfalto sin charcas de lágrimas, mientras detrás, fuera, al final de la fila, yo aguardo por un incauto relevo.


***


Presentación en orden alfabético:

Carlos Luján
Denisse Favre
Jordy Valderrama
Michael Jiménez
Parix Cruzado
Ricardo Vírhuez
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