Un cuarteto de violinistas en Lima
(y Lima se cae a pedazos)
con su alma bella
(y con su cuerpo roto
en mil trozos de mil brazos
y un solo ojo)
Violines germanos
de pronto
irrumpen violines serranos
Todo belleza y su alma bella y su cuerpo roto como cuerdas infartadas al calor
Caen en pedazos los recuerdos caen como escarcha gris de viejo refrigerador
Al fondo ríe un niño mestizo
y abre su boca sedienta
y estira su lengua viva
y espera a que le llegue
Ésa Lluvia.

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