lunes, 21 de mayo de 2012

"La lengua está viva": ¡Matémosla!

Algunos hablan y escriben con espanto y pesimismo sobre la destrucción de las lenguas gracias a los mensajes de texto y comentarios en redes virtuales. Lo que a algunos responden con "la lengua está viva" sin sustentar de forma sólida el por qué de la supuesta libertad a la que se pliegan.

Pero por suerte, poco a poco me voy encontrando con que alguna gente que cultiva alguna lengua, corrige algunos errores, con gracia y con buena onda. Por vergüenza o satisfacción, esas correcciones son apoyadas y entonces, la gente se encamina a utilizar mejor su lenguaje.

Aunque no lo crean, una palabra mal escrita puede cambiar todo el sentido de un mensaje o puede generar la total incomprensión de lo que se quiere transmitir por parte del receptor.

Un signo de puntuación mal ubicado u omitido, también: como una coma o un punto o puntos suspensivos, por ejemplo. (En los últimos tiempos hay un uso indiscriminado e inútil de los puntos suspensivos).

Una pregunta sin signos de interrogación de apertura y cierre, puede ser, de plano: una afirmación o negación de algo. Una manifestación de sorpresa sin signos de admiración puede ser equivalente a una actitud fría o insensible por lo que se anuncia. Si no se usan signos de apertura, puede no reconocerse dónde ni cuándo empieza uno a inquirir o a admirarse de algo.

Y hay un largo etcétera. Larguísimo como la lista de vocablos en un diccionario.

Comunicarse con corrección es una muestra de consideración hacia el entendimiento del que recibe un mensaje.

No hay comentarios: