Me remonto a dentro de cincuenta años
(en que es muy seguro que ya yo no esté)
y quisiera sentirte seguro
de que ahí estaré.
Como lo estoy yo hoy.
Me gustaría sentirte apacible,
sin arrepentimientos absurdos,
arrepintiéndote de lo que debe ser si lo es,
sin que tuvieras que pedir perdón
O que quizá lo pidas si es que así debiera ser.
Me gustaría sentirte en el alboroto de este caos
como un planeta que va sin que algo lo obligue a ir más allá
de donde debe
y que tampoco deje de moverse nunca;
que se ilumine cuando el sol le dé defrente
y que se oscurezca para que en silencio germinen semillas
Como cuando adentro mío germinaste tú.
Me gustaría ver tu boca sonriente,
que tu piel valga el tiempo de tu vida,
tus ojos brillantes siempre oscuros;
que cuando tu pelo deje de ser una sombra dócil en tu cabeza:
sea una sabia nieve eterna.
Es mucho pedir.
Yo solo quiero sentirte feliz.

1 comentario:
"tus ojos brillantes siempre oscuros;
que cuando tu pelo deje de ser una sombra dócil en tu cabeza:
sea una sabia nieve eterna..."
Se oye una voz que se proyecta con amor en el tiempo.
Un abrazo, Anahí.
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