Infinidad de veces pude ver
-que tú no caías pero sí-
cada parte de tu cuerpo
-mullido y blanco-
como caída en primavera,
de jazmines desde un árbol...
las flores me envolvían
y me mecían,
hasta el día impensado,
en que tuvieron que marchitarse
.

3 comentarios:
Corto, pero preciso... Me ha gustado mucho =)
Excelente. Muy logrado, sin duda.
un abrazo.
El marchitarse, finalmente, sería como la constancia de la caída; trayecto doloroso pero inevitable.
saludos desde bs as.
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