martes, 25 de mayo de 2010

Constanza

Infinidad de veces pude ver
-que tú no caías pero sí-
cada parte de tu cuerpo
-mullido y blanco
-
como caída en primavera,
de jazmines
desde un árbol...
las flores me envolvían
y me mecían,
hasta el día impensado,
en que tuvieron que marchitarse

.

3 comentarios:

Vilo Arévalo dijo...

Corto, pero preciso... Me ha gustado mucho =)

El Gaucho Santillán dijo...

Excelente. Muy logrado, sin duda.

un abrazo.

néstor dijo...

El marchitarse, finalmente, sería como la constancia de la caída; trayecto doloroso pero inevitable.

saludos desde bs as.