lunes, 23 de agosto de 2010

Caminante

Para un músico

Ves en el horizonte
de tu camino interminable
espejismos magnéticos
que ondulan y te seducen
como las musicales notas
que están adheridas
al alma de tu cuerpo.

Los pies ya no los sientes;
pero no puedes quejarte
de que tu elección duela
porque ya están curtidas de callos
hasta las suelas de tus zapatos.

Nacen crepúsculos en tus pupilas
y mueren en tus párpados
cuando decides no prolongar sus vidas,
durante esos instantes, para componer
las armonías que son tu gran compañía.

Te veo distante,
fundiéndote con el fin del mundo,
con el marco serrano,
andando, caminando
hasta volverte solo una imagen
entre mis recuerdos,
con el fondo de la voz de un río
que le pone letra a tus canciones.

Caminante,
camina más despacio
para poder alcanzarte.

San Antonio, junio 2005.

.

4 comentarios:

actvservidor dijo...

Me gustó tu poema. "Para un músico", para él.

saluos!!

Vilo Arévalo dijo...

Todos somos caminantes descalzos. Los pies nos sangran por tanto andar, pero las ampollas son cicatrices de vida que nos hacen fuertes. ¿Será que todos los escritores somos caminantes descalzos?

Anahí dijo...

me parece que más bien todos andamos descalzos... solo que usan sus callos para dar de coces y otros los usan como suelas...

Cariños a ambos :)

Dylan Forrester dijo...

Digerible. Una temática como recordando a Machado.

Saludos...