Ella está ahí,
Mirando absorta,
Cómo se va.
Después de esto,
Ella podría
Describir su espalda
(Sin temor a fallar un calificativo).
Se aleja,
En cámara lenta,
Con imperceptibles movimientos.
(Como cuando pasa la muerte,
Sin intenciones de irse).
Ella está ahí,
Viviendo (o muriendo)
Ese maldito momento.
Vestidos que llevan
Ese cuerpo distante
Hacia otro mundo.
Ella ve
Cómo un par de piernas
Se llevan uno a uno los pasos,
Marcan distancia
Hasta hacerla infinita,
Inevitable y dolorosa,
Punzante como dagas
Que es lo único
Que él deja.
(Aparte de su partida melancólica y resignada).
Cuando menos lo espera,
Ella murmura su nombre.
Pero no hay respuesta.
Nuevamente,
Ella pronuncia su nombre
Con mayor desesperación,
Pero no
Con el volumen necesario...
Y no hay respuesta.
Sigue avanzando,
Empequeñeciéndose con el camino,
Con la vereda que lo carga.
(Ella ve todo. Él cruza la pista).
Ella quisiera llorar,
Pero no llora.
Sólo pronuncia su nombre.
Le pregunta:
¿Por qué le hizo eso?
¿Por qué se fue así?
Ella espera
Sin poder llorar
Llorando por dentro.
Ella espera
A que él vuelva a pasar,
A ver si la mira.
Y él se aproxima
Más y más.
Pero no la mira.
Y ella lo observa
Hincándolo con los ojos
Gritando por las manos.
Pero él
No voltea.
Ya no existe.
(Él se aleja y no la mira).
Se va.
No existe.
No existió.
Tal vez
No existió su espalda
Ni la vereda que lo cargó.
Tal vez
En realidad:
Solo no existió ella..

1 comentario:
El amor es tan cruel manipulador de la realidad. ¿Será que no existieron esos recuerdos? Pero no se puede cambiar el pasado. Siempre se recuerda lo que exisitó, aunque lo neguemos.
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