martes, 9 de agosto de 2011

Última crónica de Duquesa

Un dolor oscuro
puebla mis patas
mis ojos
mi esternón que hinca por dentro hacia afuera
El dolor del futuro
va corriendo junto a mi sangre,
ahí van arpones y anzuelos
garfios y las uñas largas del diablo.
Me hacen correr a mí
ante los autos
bajo sus ruedas
ahogada en su humareda
negra
como mi dolor grave y agudo
punzante y profundo
y temo, cuánto temo
que mi lazo rosa
se vuelva rojo
y tiña el asfalto
que me traga
que me devora
y mil ojos me ven
y nadie me mira
y nadie me salva
y nadie siente el dolor que siento
que me va persiguiendo.
De rojo se teñirá el asfalto
y mi lazo también será rojo.
Y para borrarlas, vendrá alguien a verter agua en mis huellas,
agua sucia para limpiar mi pena
mi terror y mi muerte.
Mi dolor bañará pistas y aceras
las de estas calles de tinieblas
a donde no se ve el cielo que me proteja
a donde no hay árboles ni pasto ni flores ni aire ni jardines
ni mucho menos seres
que sean capaces de amar.
Mi dolor solo
no teñirá el dolor de nadie.

Miraflores, 9 de agosto del 2011

3 comentarios:

Angel Castillo Fernández dijo...

Dolor anónimo y silencioso. Dolor animal.

César Arivilca Miranda dijo...

"agua sucia para limpiar mi pena",excelente poeta felicitaciones por tan suntuosa poesia

Carlos dijo...

Hay un terceto de Sabina muy bueno que dice:

Si quieres enemigos ya los tienes,
pero si socios buscas ¿cuando vienes
a repartir conmigo la poesía?

Un saludo.