¿Qué habrían leído los antiguos si esta frase hubiera estado escrita así: Cave "canem"?
Se hubieran revolcado en risas.
Pero es muy común ver letreros en las puertas de las casas con este comunicado: Cuidado con el "perro".
¿Qué tienen en común una frase y la otra? Las comillas.
Cada vez es más difundido el uso de las comillas gringas y no las reglamentarias.
Las comillas gringas, famosas gracias al cine, son esas que así como se hacen con señas: hoy se escriben con loco abuso. Esas, llenas de sarcasmo, de burla, de ridiculez.
Así que para el ejemplo en castellano, la lectura sería la siguiente: el perro, es un chihuahua o es inexistente; o quizás "¡Cuidado! Usted puede enamorarse de mi perrito".
Las comillas reglamentarias son las que sirven básicamente, para indicar citas textuales o títulos literarios (no nobiliarios, por si acaso), para ironizar, por supuesto.
A ver si de una vez empezamos a corregir nuestros dedos al escribir... Y al conversar o discutir.
Pd.: Las comillas las saqué de este interesante blog: joseantoniomontano.blogspot.com/
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