Negro, brillante y pesado
Llegó un cuervo
A decirme lo que sabía:
Que me había muerto.
Entonces lo miré
Por encima del hombro
Y con aire interesante
Me di crédito.
Lo dejé posarse en mí
Como si se tratara del viento.
Hundió sus garras en mi piel
Y no sangré;
Picoteó mi cuello
Y no dolió.
Me miró fijo a los ojos
Y no parpadeé.
Navegué en la oscuridad de sus pupilas
Y no dijo nada más.
Y yo no hablé.
Agachó la cabeza,
La levantó luego
.

1 comentario:
Poema negro... como el cuervo.
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